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Manejo participativo Establecimiento y fortalecimiento de la participación de las comunidades


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Aceptación local de la responsabilidad


Los interesados directos locales asumen la responsabilidad por el manejo racional del recurso. El grado de incumplimiento registrado cuando las comunidades buscan formas de soslayar las restricciones que les ha impuesto un órgano externo empieza a disminuir y es sustituido por una actitud de custodia, asociación y cooperación. Si un organismo determinado está a cargo, constatará que comparte su responsabilidad y que de esta manera disminuye. Si ningún órgano específico está a cargo, la degradación de las tierras accesibles a todos debida a la falta de claridad sobre los derechos y deberes se puede también evitar. El mecanismo básico de comités mixtos en que distintos grupos han de rendir cuenta de sus acciones sirve para ejercer presiones a fin de que se cumplan las medidas acordadas conjuntamente.

Compromiso de la comunidad


Los interesados directos locales se convierten en codirectores del proceso de conservación y por ende desarrollan un sentimiento de compromiso y están más dispuestos a hacer inversiones a más largo plazo en el manejo racional de los recursos. El establecimiento de asociaciones de colaboración con las comunidades locales para aplicar las decisiones adoptadas conjuntamente incrementa la confianza entre los organismos gubernamentales y los interesados directos. De ser posible que las medidas de conservación perjudiquen a las comunidades, los mecanismos de manejo pueden velar por que sean indemnizadas. Las alianzas entre organismos gubernamentales y los interesados locales suelen prevenir eficazmente la explotación de los recursos por intereses no locales, que representan a menudo la principal amenaza para la conservación y las prácticas de uso sostenible, y esto es lo más importante.

Aplicación de conocimientos y aptitudes locales


Los conocimientos y las aptitudes locales se ofrecen para coadyuvar en la identificación continua de problemas y soluciones. Con frecuencia es difícil acceder a esta información y hacen falta procesos de participación especiales para sacarlos a relucir (véase el capítulo 3).

Monitoreo efectivo


La práctica de involucrar a los interesados directos locales en el manejo cotidiano, facilita el monitoreo de los recursos naturales e incrementa su efectividad. Dado que la población local vive y trabaja cerca del sitio, es probable que los problemas se detecten y corrijan con más rapidez que si el monitoreo lo llevan a cabo profesionales de forma esporádica. Por ejemplo, la población local puede prevenir actividades perjudiciales como la caza furtiva y las descargas de contaminantes.

Aumento de la conciencia ambiental de toda la comunidad


La práctica de involucrar a los interesados directos locales en el manejo y monitoreo de sus recursos naturales hace que los ciudadanos comprendan mejor el valor de los humedales y el impacto de las actividades humanas en ellos. El conocimiento y las redes que adquieren gracias a su participación pueden incrementar también su capacidad para identificar y afrontar los problemas ambientales y de desarrollo futuros en su región.
{Consulte Manuel 6}
Reasegurar a la comunidad

Es menos probable que los interesados directos locales se sientan amenazados por las restricciones al uso futuro del recurso si ellos o sus representantes han participado en la determinación de estas restricciones y las avenencias que esto puede suponer. Esto es particularmente importante cuando el sustento de las comunidades depende de los recursos de los humedales.



Reducción de los gastos de ejecución


En el largo plazo la delegación de algunas funciones de manejo en las comunidades locales puede ser menos onerosa que los enfoques ‘proteccionistas’ tradicionales. La participación local contribuye también a reducir los gastos de ejecución debido a la observancia voluntaria.
En general, los procesos participativos contribuyen a forjar una sociedad en la que los interesados directos locales asumen diversas funciones y responsabilidades sociales. Con todo, es importante reconocer que el involucrar a las comunidades locales en iniciativas de manejo puede traer consigo tanto beneficios como costos. En síntesis, puede tratarse de los costos siguientes:

Inversiones iniciales


La participación local puede requerir inversiones iniciales apreciables – sobre todo en términos del tiempo necesario para llevar a cabo evaluaciones participativas, concienciar y educar (de ser necesario), sostener negociaciones y fomentar la confianza – para poner el proceso en marcha. Para muchos organismos gubernamentales supone asimismo una manera distinta de actuar que puede plantear la necesidad de capacitar a su personal.

Costos para la comunidad


A veces se pasa por alto el hecho de que la participación de las comunidades en una asociación de colaboración en el manejo puede suponerle costos apreciables. Éstos comprenden los gastos de viaje para acudir a reuniones y asistir a ellas y el lucro cesante derivado de la participación en tareas de manejo y la reducción de actividades que afectan al humedal. Como mínimo, es necesario reconocer estos costos. En la mejor de las hipótesis es posible que los sufraguen total o parcialmente los organismos gubernamentales competentes caso de contarse con los recursos necesarios.
La balanza de costos y beneficios variará de un lugar a otro y depende del nivel y el alcance de la participación local. Puede que las consultas o ‘reuniones abiertas’ cortas para conseguir aportaciones para planes de manejo sean menos onerosas que la evaluación y planificación participativas. Sus beneficios tampoco serán forzosamente tan cuantiosos. En realidad, a veces el costo de poner en práctica el manejo participativo puede parecer alto simplemente porque antes de que se iniciaran los esfuerzos para involucrar a la comunidad no existía manejo alguno.
1.2 Evolución de la “participación local” en el contexto de Ramsar
En el contexto de la Convención de Ramsar hace ya bastante más de un decenio que se reconoció la importancia de la intervención y participación de la comunidad en la toma de decisiones sobre el manejo de los sitios inscritos en la Lista de Ramsar y otros humedales. Con todo, existen muy pocas orientaciones de las Partes Contratantes sobre este tema. Los antecedentes de la Resolución VII.8 (Lineamientos para establecer y fortalecer la participación de las comunidades locales y de los pueblos indígenas en el manejo de los humedales) se remontan a la COP3, celebrada en Regina, Canadá (1987). En esta reunión se puso especial énfasis por primera vez en los beneficios de los humedales para los humanos – y no sólo para las especies silvestres – como justificación para proteger los humedales. En el marco del concepto global de “uso racional”, que se definió como “la utilización sostenible de los humedales para beneficio de la humanidad de forma compatible con el mantenimiento de las propiedades naturales del ecosistema”, las Partes Contratantes identificaron una importante vía para dar cabida a la participación de las comunidades en el manejo de los humedales.
{Consulte Manuel 1}
En la Conferencia de las Partes Contratantes celebrada en Montreux en 1990, esto se amplió en el anexo de la Recomendación 4.10 (Lineamientos para la aplicación del concepto de uso racional). Esta recomendación contiene disposiciones para “establecer, ejecutar y, cuando proceda, revisar periódicamente, planes de manejo que involucren a la población local y tenga en cuenta sus necesidades”. Se puso el énfasis en mejorar la conciencia de los decisores y del público respecto de los beneficios y valores de los humedales, la formación del personal pertinente en la aplicación de políticas de humedales y en el examen de las técnicas tradicionales de uso racional. En otras palabras, se consideró que las poblaciones locales eran una fuente de información y conocimientos para el manejo racional del recurso por los decisores y funcionarios.
Después de la Reunión de Montreux, se establecieron el proyecto y el grupo de trabajo sobre uso racional a fin de estudiar experiencias y dar ejemplos de uso racional de humedales. Las conclusiones del grupo de trabajo se adoptaron en la Resolución 5.6 en la COP5 en Kushiro, Japón (1993). El grupo de trabajo recomendó que las Partes Contratantes “podrían establecer procedimientos para garantizar que las poblaciones locales participen en el proceso de toma de decisiones relativas al uso del humedal, y dar a estas poblaciones un conocimiento suficiente sobre las actividades planificadas, como para que su participación en ese proceso de toma de decisiones resulte significativa”. En una sección sobre la planificación integrada para el manejo, se indicó también que “debería nombrarse una autoridad responsable de la aplicación del proceso de manejo; [y que] es necesario lograr una decidida colaboración y participación de organismos gubernamentales y no gubernamentales, así como de la población local”.
La evolución de la idea de participación local en el manejo de los humedales se inició pues con un reconocimiento de los intereses de las comunidades locales de todo el mundo en los humedales y sus usos tradicionales de los mismos. Esto se llevó más lejos mediante el reconocimiento de la necesidad de consultar a las poblaciones locales de forma que los decisores y administradores de recursos puedan tomar sus intereses en consideración. Por último, quedó claro que las poblaciones locales necesitan participar activamente en los procesos de toma de decisiones y manejo juntamente con otros grupos de presión.
1.3 El proyecto ejecutado en respuesta a la Recomendación 6.3 de Ramsar
A la luz de estos importantes precedentes, en la Recomendación 6.3 de la COP6 (1996) se pidió a las Partes “que hagan esfuerzos especiales para alentar la participación activa e informada de las comunidades locales e indígenas en sitios incluidos en la Lista de Ramsar y otros humedales y sus cuencas de captación, así como su intervención directa en la gestión de los humedales a través de los mecanismos apropiados”. Las Partes encargaron a la Oficina de la Convención (la secretaría) que, en colaboración con la UICN - Unión Mundial para la Naturaleza, el Fondo Mundial para la Naturaleza, el Caddo Lake Institute (EE.UU.) y el Kushiro International Wetlands Centre (Japón), acometiera la tarea de elaborar lineamientos para coadyuvar a las Partes Contratantes en tales esfuerzos. En respuesta a esta solicitud el Grupo de Política Social (GPS) de la UICN puso en marcha un proyecto en estrecha coordinación con un comité directivo integrado por representantes de las organizaciones citadas y del NGO Ramsar Committee de los EE.UU., que participó activamente en el proceso.
Desde un principio se decidió que el proyecto debía servir de ejemplo del mismo proceso participativo y abierto que sus principios procuraban promover para el manejo de los humedales. El proyecto se inició en mayo de 1997 con la celebración del primero de tres seminarios como parte del proceso de recogida de información y de intercambio de conocimientos. Este primer seminario, celebrado en Alexandria, Virginia (EE.UU.), examinó estudios de caso de América del Norte y la Región Neotropical. En el mismo seminario el Comité Directivo, por conducto de la Oficina de la Convención de Ramsar y las redes de los distintos participantes, distribuyó un anuncio dirigido a las Partes Contratantes y a las ONG interesadas en los humedales solicitando más propuestas de estudios de caso. De las 60 propuestas recibidas, el Comité Directivo del proyecto seleccionó 21 estudios de caso en las siete regiones Ramsar, a los que se añadieron dos estudios de caso de un proyecto anterior de la UICN sobre el manejo de ecosistemas (véase el apéndice I). Estos estudios de caso representan una variedad equilibrada de tipos de ecosistema, problemas de conservación y modalidades de participación local. En el cuadro 1 se señalan sucintamente los principales problemas de manejo participativo abordados en los distintos estudios de caso. En septiembre de 1997 se mandaron a los autores de los estudios de caso orientaciones detalladas sobre los temas que debían abordarse en dichos estudios. El GPS formuló comentarios sobre las versiones preliminares y los autores presentaron proyectos definitivos antes de finales de año.


Cuadro 1 – Cuestiones relacionadas con el manejo participativo de humedales y estudios de caso sobre el particular

1. Sistemas de conocimiento tradicionales /Conocimientos ecológicos locales

5. Principales interesados directos comerciales (agrícolas/pesqueros/mineros/industriales)

Australia – Humedales de Blyth/Liverpool

Mauritania – Parque Nacional Diawling

México – Reserva de Biosfera de Sian Ka’an

Papua Nueva Guinea – Área de manejo de vida silvestre de Tonda

Senegal – Parque Nacional Djoudj

Islas Solomón – Lago Tegano

Tanzanía – Costa de Tanga


Brasil – Bahia do Castelo

China – Delta del Río Amarillo

México – Humedales costeros de Sonora

Rusia – Dubna ,“Cuna de grullas”

Escocia – The Firths

Tanzanía – Costa de Tanga



2. Propiedad consuetudinaria

6. Investigación/Educación

Australia – Humedales de Blyth/Liverpool

Brasil – Bahia do Castelo

Malasia – Kampung Kuantan

México – Reserva de Biosfera de Sian Ka’an

Papua Nueva Guinea – Área de manejo de vida silvestre de Tonda

Perú – El Balsar de Huanchaco

Islas Solomón – Lago Tegano


Australia – Humedales de Blyth/Liverpool

Inglaterra – Pevensey Levels

México – Reserva de Biosfera de Sian Ka’an

Senegal – Parque Nacional Djoudj

República Eslovaca – Llanuras de inundación del Río Morava

EE.UU. – Lago Caddo



3. Cuestiones de género

7. Rehabilitación de ecosistemas

Camerún – Waza-Logone

Guinea-Bissau – Río Grande de Buba

Mauritania – Parque Nacional Diawling


Camerún – Waza-Logone

Italia – Le Cesine

Japón –Bajos mareales de Yatsu

Mauritania – Parque Nacional Diawling

Senegal – Parque Nacional Djoudj


4. Desarrollo/manejo del turismo

8. Monitoreo participativo de humedales

India – Parque Nacional Keoladeo

Italia – Le Cesine

Japón – Bajos mareales de Yatsu

Malasia – Kampung Kuantan

México – Reserva de Biosfera de Sian Ka’an

Papua Nueva Guinea – Área de manejo de vida silvestre de Tonda

Rusia – Dubna, “Cuna de grullas”


Australia – Humedales de Blyth/Liverpool

Canadá – Estuario Grand Codroy

EE.UU. – Lago Caddo

Basándose en los materiales de los estudios de caso, el GPS decantó las enseñanzas extraídas y recomendaciones de política a fin de elaborar un primer proyecto de criterios y lineamientos sobre participación de las poblaciones locales e indígenas en el manejo de los humedales. Este proyecto se distribuyó a todos los autores de estudios de caso, al comité directivo y a expertos en manejo de humedales en febrero de 1998 y se organizaron otros dos seminarios técnicos para debatir las conclusiones de los estudios de caso y examinar el proyecto de lineamientos, uno en el Kushiro International Wetlands Centre, de Hokkaido (Japón), en marzo de 1998, y otro en la American Wetlands Conference, Arlington, Virginia (EE.UU.), en abril de 1998. Los debates técnicos de estos seminarios y las observaciones recibidas de revisores externos se incorporaron en un nuevo proyecto de lineamientos y se redactó un documento con un proyecto de decisión. Ambos fueron distribuidos para examen por un espectro más amplio de organizaciones de pueblos indígenas, profesionales del manejo participativo de recursos naturales y expertos en humedales.


El proyecto de resolución y lineamientos fue adoptado por el Comité Permanente de Ramsar en su 21a. reunión (octubre de 1998), debatido en una de las sesiones técnicas de la COP7 en mayo de 1999 y, por último, adoptado por la Conferencia. El presente Documento recapitulativo de recursos trata del mismo tema, pero más a fondo y ofrece una amplia serie de materiales-recurso en la esfera del manejo participativo. La Resolución, los Lineamientos y este Documento recapitulativo de recursos reflejan las aportaciones de más de 200 organizaciones y personas de todo el mundo. (Véase asimismo el recuadro 1.1.)
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Recuadro 1.1

Participación de las comunidades locales y de los pueblos indígenas …………

¿Cuándo debe participar la población local?
Una de las tareas asignadas al proyecto en respuesta a la Recomendación 6.3 de Ramsar era elaborar criterios para determinar cuándo se necesita la participación de las poblaciones locales e indígenas y, caso de ser necesaria, si puede resultar viable, efectiva y sostenible. Sin embargo, en el curso de los seminarios técnicos no tardó en comprobarse que no existen criterios universalmente aceptables para determinar esto. La dificultad arranca de la amplitud del término “participación”, que abarca desde consultas con la población local hasta la delegación plena de la potestad de manejo (Borrini-Feyerabend, 1996), y del hecho de que muchas condiciones, de no existir ya, se pueden crear.
Muchos de los factores sustentadores de la participación local se examinan en el capítulo 2, sobre las enseñanzas extraídas. En el curso de los seminarios técnicos algunos participantes estimaron que hacía falta una base jurídica para la participación local. Con todo, ejemplos de otras partes del mundo demostraron que el manejo participativo se podía poner en práctica incluso en ausencia de una legislación de apoyo. Otros estimaron que hacían falta una “ética conservacionista” y valores de custodia sólidos, v. gr., el convencimiento de que los recursos se mantienen en fideicomiso para otros, como las generaciones venideras. No obstante, incluso en este sentido se reconoció que las actividades de concienciación y educación podían fortalecer los valores de custodia donde eran débiles.
A la postre se convino en incluir una serie de condiciones en los lineamientos que, de cumplirse, indicarían que es aconsejable involucrar a las poblaciones locales e indígenas en una asociación de manejo. Estas condiciones comprenden:


  • el compromiso y la colaboración activos de los interesados directos son esenciales para el manejo de un humedal (v. gr., cuando se trata de un humedal habitado o propiedad de particulares);

  • el acceso a los recursos naturales dentro del humedal es esencial para el sustento, la seguridad y el patrimonio cultural locales;

  • los interesados directos locales han disfrutado históricamente de derechos consuetudinarios/legales sobre el humedal;

  • los intereses locales se ven fuertemente afectados por cómo se maneja el humedal;

  • las decisiones que cabe adoptar son complicadas y controvertidas;

  • el régimen de manejo existente no ha sido capaz de producir uso racional;

  • los interesados directos están dispuestos a colaborar y piden hacerlo; y

  • hay tiempo suficiente para que los interesados directos negocien entre sí antes de que se tomen las decisiones sobre el manejo.

Photo caption: La población local debe participar en la toma de decisiones y el manejo en las situaciones en que amenazas para los humedales pueden hacer peligrar las necesidades y reivindicaciones de las comunidades; una región costera en el Irán.

Foto: D.A. Scott

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Capítulo 2. Enseñanzas de la participación de la comunidad
En las secciones 2.1 a 2.5 de este capítulo se examinan las enseñanzas extraídas de las investigaciones realizadas sobre la participación de la comunidad en el manejo de los humedales. En cierto modo estas enseñanzas se pueden considerar requisitos, porque describen algunas de las condiciones y prácticas sustentadoras necesarias para el manejo participativo. Para ilustrar cuestiones específicas se recurre a ejemplos tomados de los estudios de caso encargados y de otras investigaciones pertinentes.
2.1 Incentivos
Una de las enseñanzas clave de los estudios de caso es que, para que la participación local tenga éxito, debe reportar algún beneficio a todas las partes. Si bien los lineamientos se concentran sobre todo en los beneficios para las comunidades locales, los pueblos indígenas y los organismos gubernamentales, no es menos cierto que las instituciones de investigación, el sector privado y otras partes deben ser incluidas en la planificación y estimar que se benefician de los acuerdos concertados.

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