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Proyecto "Hermanamiento del ceip miguel Servet de Fraga con la Fundación La Verde Sonrisa de Managua (Nicaragua)"


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PROYECTO

"Hermanamiento del CEIP Miguel Servet de Fraga con la Fundación La Verde Sonrisa de Managua (Nicaragua)"
CEIP "Miguel Servet" de Fraga Huesca

Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Aragón FAPAR



GANADOR DEL II CONCURSO NACIONAL DE EXPERIENCIAS EDUCATIVAS 2002
ORGANIZADO POR

Confederación Española de Asociaciones de Padres de Alumnos.

1er Premio

Hermanamiento del CEIP Miguel Servet de Fraga con la Fundación La Verde Sonrisa de Managua (Nicaragua)
HERMANAMIENTO SOLIDARIO: EN BENEFICIO MUTUO


1º Contextualización

El CEIP Miguel Servet es un centro de dos líneas que se encuentra en el Casco histórico de Fraga. Una ciudad de 13.000 habitantes, de la franja “catalano parlante” de Aragón. El río Cinca al atravesar nuestra ciudad deja en una margen el Casco y en la otra el ensanche (Afueras). Como pasa en otros lugares de condiciones similares, en Fraga se da un continuo goteo de población, especialmente joven, del Casco hacia las Afueras y un deterioro urbanístico en el Casco, que favorece una relativa concentración de población de más bajo nivel económico y de la población emigrante. Esta situación demográfica, así como la dificultad en los accesos, comprometían la segunda línea en nuestro centro y estaban minando la autoestima de nuestra comunidad escolar.


En nuestro centro existe una cierta tradición de trabajo conjunto entre la APA y la dirección del centro. Hace años que existe “buen ambiente” y el convencimiento que las familias y los profesores tenemos un objetivo común al que nos acercaremos más si colaboramos. Esto es posible por la voluntad abierta del profesorado y por la existencia de un cierto núcleo de familias participativas.
2º Cómo empezó todo
A la Junta del APA nos llegaban de forma regular peticiones de diversas ONG´s para que colaborásemos económicamente. En una de esas ocasiones, se planteó en la Junta una interesante reflexión sobre el sentido de esos pequeños gestos solidarios que teníamos la sensación que muchas veces pasaban inadvertidos para nuestros hijos. Nos pusimos de acuerdo en que debíamos buscar una forma de solidaridad que contribuyese más a su educación. Estabamos preocupados por la dificultad que tienen nuestros hijos en dar valor a la situación en la que viven y las cosas de las que disponen e interesados en fomentar valores solidarios.
Sin cerrar la puerta a colaboraciones puntuales, decidimos concentrar nuestra modesta ayuda en un solo proyecto y mejor si era educativo. Buscaríamos una relación que nos permitiera hacer visible a los ojos de toda la Comunidad Escolar el sentido de nuestro gesto y que no se limitara sólo a una relación económica. Nos gustaba pensar que mantener una relación continuada podría facilitar entender mejor la situación del mundo empobrecido y estimular entre el alumnado y las familias una cierta responsabilización. El hermanamiento con un centro escolar nos pareció la mejor forma de abordar positivamente estas reflexiones.
Así las cosas, la elección del centro al que hermanarnos aparecía como un tema clave. Debía ser un centro escolar con alumnos de edades parecidas a los nuestros, nos parecía muy facilitador que la lengua de comunicación fuera el castellano, nos gustaba que existieran unas ciertas garantías de estabilidad y una cierta facilidad y fluidez en la comunicación entre nuestra escuela y la suya (escrita y de materiales). Contemplamos varias posibilidades y nos decidimos por la “Fundación La Verde Sonrisa de Nicaragua”.
La Fundación, que tiene como base un colectivo de maestros y familias de Nicaragua, nació ante el brutal deterioro de la Escuela Pública en aquel país, después de la derrota electoral sandinista. Se escolariza de forma gratuita a los niños que deben trabajar por la mañana para colaborar en el mantenimiento económico de sus familias. Y promueve la creación de Casas de Atención Infantil, auténticos preescolares comunitarios en los barrios más empobrecidos de Managua y del Norte de Nicaragua.

Cómo le dimos la forma

Cuando la idea empezó a estar dibujada, la planteamos a la dirección del centro. Su aportación fue muy importante para mejorar el proyecto, especialmente al concretar y articular la participación del profesorado y al definir mejor los aspectos pedagógicos. Acto seguido, presentamos el proyecto en el claustro y, con su apoyo, en el Consejo Escolar. En febrero de 1998 el Consejo Escolar aprobó el Hermanamiento del CEIP Miguel Servet con la Fundación La Verde Sonrisa de Nicaragua.


El Hermanamiento contaba con dos partes fundamentales. Por un lado, debíamos ser capaces de recoger dinero para contribuir a la financiación de los proyectos de la escuela hermana. Decidimos hacer un Mercadillo en el que las familias podrían comprar unos trabajos hechos especialmente para la ocasión por sus hijos e hijas. Lo llamamos el Mercadillo Solidario. Por otro lado, el aspecto pedagógico (trabajo sobre valores y actitudes, conocimiento de geografía e historia,...) dirigido a los alumnos y también a los padres y madres del centro.
Era importante decidir que estrategia utilizábamos para intentar que el hermanamiento pudiera durar mucho tiempo y no se “quemara” en dos años. Por este motivo, se decidió que los alumnos y alumnas de 5º serían los protagonistas centrales del Hermanamiento, aunque participaría toda la comunidad escolar. Los estudiantes de 5º serían los encargados de comunicarse con la Fundación (envían las cartas o dibujos...), y los que participarían en la gestión del Mercadillo Solidario.

Para ponerlo en marcha hizo falta un poco de fe

A final de mayo teníamos la auténtica prueba de fuego del Hermanamiento: el primer Mercadillo Solidario. Había que prepararlo bien. Presentamos el hermanamiento a las familias y a los alumnos. Animamos a madres y abuelas a aumentar la venta haciendo tartas, trufas o artesanías. Para aumentar el atractivo contratamos un grupo de animación infantil. Hicimos carteles y los colocamos por el barrio, fuimos a las radios y prensa locales. Todo estaba listo para el gran día.


La puesta en marcha del Hermanamiento supuso un cierto acto de fe por parte de la gente que lo veíamos mas claro, tanto entre las familias como entre el profesorado. Algunos profesores dudaban si la iniciativa tenía un interés pedagógico real o solo era una cara bonita para atraer gente al colegio. Parte de las familias, incluso en la Junta del APA, temían que buena parte de las familias no vendrían al Mercadillo.
El Mercadillo fue un éxito, una autentica explosión de júbilo en toda nuestra comunidad escolar. La participación de las familias superó lo que pensaba el más optimista. Vinieron a comprar muchas familias, también de otros colegios y muchos vecinos del barrio. El objetivo central, que inicialmente era básicamente el económico, se vio desbordado y nos encontramos haciendo una fiesta del barrio en el colegio.
El éxito modifica el proyecto
Una vez pasado el temor al fracaso inicial, nos dimos cuenta que debíamos hacer crecer el Mercadillo. Y lo intentamos por dos caminos. Por un lado, ampliamos el aspecto lúdico, de fiesta. Así, organizamos un concurso de peonza abierto a todo el alumnado, sus familias y a la gente del pueblo (“trompitxó” le llamamos aquí). Por otro, buscamos mejorar el aspecto de colegio abierto al barrio. Contactamos con diversas entidades de la ciudad (Asociación de Vecinos, Hogar del Pensionista,...) buscando las mejores formas de colaboración. Preparamos exposiciones que explican como ha ido el Hermanamiento durante el año, otras que muestran la actividad del colegio y en alguna ocasión, de temas relacionados con la solidaridad o con la vida del barrio. En este camino de apertura, este año hemos decidido invitar al Mercadillo a un colegio público de nuestro entorno (el CEIP San José de Calasanz de Fraga).
Por este camino el Mercadillo se ha convertido primero en la fiesta mayor del colegio y luego en una cita obligada del calendario de fiestas del barrio y de la ciudad. Una fiesta solidaria y con voluntad de abrirse a toda la comunidad.
En sus tres ediciones el Mercadillo y el Hermanamiento se han ido convirtiendo en un modelo de relación solidaria en el pueblo. Este hecho, el haber trascendido los muros del colegio, facilitó que nos decidiéramos a presentar proyectos de la Fundación La Verde Sonrisa en la partida del 0.7% que tiene el Ayuntamiento de nuestra ciudad (hemos obtenido para la Fundación por esta vía Dos millones y medio de pesetas).
Tabla de las principales actividades realizadas en los tres años de Hermanamiento


ACTIVIDADES




Mercadillo solidario

Tres años (98, 99 y 2000)con un rendimiento económico cercano a las 300.000 ptas.

Concurso de peonza

Dos años (99 y 2000)

Charlas para padres y madres

Presentación de La Verde Sonrisa, Comercio justo, Situación de Nicaragua después del huracán Mitch, Navidad en Nicaragua, Las casas de atención infantil, y el Proyecto pedagógico de la Verde Sonrisa

Charlas para población de la ciudad

Consecuencias del Huracán Mitch y programas en la radio cada vez que hemos tenido una visita de cooperantes o de personas de Nicaragua.

Charlas para alumnos

Presentación de la Fundación de la Verde Sonrisa, Consecuencias del huracán Mitch y las Casas de Atención infantil

Charlas para el claustro

Presentación la Verde Sonrisa, Consecuencias del huracán Mitch y Proyecto pedagógico de la Fundación de la Verde Sonrisa

Campañas especiales

Campaña de solidaridad después del huracán Mitch (enviamos 300.000 ptas. con la colaboración del otro colegio público de la ciudad), Recogida de juguetes pequeños después de Reyes

Presentación del Proyecto en otros centros escolares

CEIP San José de Calasanz de Fraga, CEIP de Mequinenza, IES Mequinenza, CEIP de Ballobar

Proyectos presentados para la partida del 0.7% en el Ayuntamiento de Fraga

Presentados en el ejercicio 98 (400.000 ptas.). 99 (800.000 ptas.) y 2000 (1.150.000ptas.)
Hermanamiento en beneficio mutuo

Cuando se cumplen tres años del Hermanamiento hemos de hacer un balance claramente positivo. Hemos enviado más de 3 millones de pesetas a la Fundación y hemos sido capaces de responder más cuando más nos necesitaban (con el huracán Mitch, por ejemplo).


Pero, si La Verde Sonrisa ha salido ganando con el Hermanamiento, nosotros también hemos ganado en muchos aspectos. En primer lugar ha hecho crecer al APA. Hemos comprobado que somos capaces de impulsar y realizar proyectos importantes y nos ha obligado a reflexionar más profundamente sobre nuestra actuación. Desde que hacemos el Mercadillo se ha producido, por un lado, un cierto aumento de la valoración propia por parte de las familias que traen sus hijos al colegio. Por otro, la experiencia del Mercadillo ha permitido dar la confianza suficiente para a afrontar nuevos retos de toda la comunidad escolar.
En segundo lugar ha servido para que la gente de la ciudad conociera mejor nuestro colegio, lejos de prejuicios por su situación.
Respecto al impacto que ha tenido en la educación de nuestros hijos también ha superado lo que esperábamos. Todos los niños y niñas del colegio conocen Nicaragua y la situación en la que están. Esta vinculación les ha servido para centrarse en los problemas de nuestros hermanados, pero también les ha permitido generalizar ese interés a otros temas. Conocer la situación de nuestros hermanos allí hace más fácil entender por que en nuestras aulas hay alumnos de países muy lejanos. Así todos saben, desde los cursos iniciales, donde está Nicaragua, que niños como ellos trabajan, y que tenemos unos amigos que esperan nuestras noticias y solidaridad económica. Desde el huracán Mitch (hicimos charlas, recogimos dinero, desde Nicaragua nos enviaron e-mails) los niños y niñas se interesan más por los fenómenos naturales (huracanes, terremotos, ..) y sus repercusiones, aunque pasen en otras zonas del planeta. La sensibilidad que se ha generado no se centra exclusivamente en Nicaragua como se podía temer. Hace poco se montó en el centro (a iniciativa de la dirección del centro y con nuestro apoyo económico) una exposición de Payasos Sin Fronteras. Como era de esperar los chavales corrieron inicialmente a buscar los de Nicaragua, pero acto seguido empezaron a preguntar por esos otros sitios donde los niños también trabajan o donde también hay minas o donde a diferencia de nuestros amigos viven en un desierto. Tener un punto de enganche con un mundo diferente les favorece ir ampliando intereses.
Pero aunque haya sido del APA la iniciativa del Hermanamiento hemos de confesar que el buen rumbo que ha tomado el proyecto se debe a dos actores fundamentales. Por un lado, el claustro y la dirección del centro, que cada uno a su ritmo, ha ido introduciendo el tema del Hermanamiento en las actividades programadas. Los maestros que han estimulado para que los trabajos del Mercadillo fueran siempre de calidad. Y por otro, la Fundación La Verde Sonrisa es en gran parte responsable del éxito del Hermanamiento. Nos han enviado cartas, dibujos, artesanías, e-mails y hasta han venido a vernos. Sin su entusiasmo en tan difíciles condiciones este barco hubiese caminado más despacito.

Una experiencia que se puede extender


En el momento de iniciar el proceso nuestro colegio no era diferente de otros muchos. Por tanto creemos que es una experiencia que con la Fundación la Verde Sonrisa o con otras entidades se puede reproducir y mejorar. Dos cosas nos parecen importantes. Un acuerdo básico del conjunto de la comunidad escolar y una selección acertada del centro al que nos vamos a hermanar. No hace falta que todo el mundo esté de acuerdo con el proyecto inicialmente, pero si que esté consensuada con la dirección del centro. Eso y un puntito de atrevimiento. Si más APAs se animaran por este camino podríamos gozar además de la relación entre los centros, APAs, alumnos, y claustros. Animaros.


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