Ana səhifə

La Primavera Árabe, un año después Un informe de M'Sur Índice Introducción


Yüklə 170.69 Kb.
səhifə1/5
tarix26.06.2016
ölçüsü170.69 Kb.
  1   2   3   4   5



La Primavera Árabe,

un año después




Un informe de M'Sur

Índice

Introducción 2

1.- Túnez 3

2.- Egipto 5

3.- Siria 8

4.- Libia 11

5.- Yemen 13

6.- Bahréin 16

7.- Marruecos 17

8.- Argelia 20

9.- Líbano 21

10.-Jordania 22

11- Palestina 23

12.-Israel 24

13.-Arabia Saudí 25

14.-Sudán 26

15.-Iraq 27
Autores
Mar Benseny (Marruecos)

Eva Chaves (Yemen)

Daniel Iriarte (Siria, Jordania, Arabia Saudí, Sudán)

Javier Pérez de la Cruz (Túnez)

Carmen Rengel (Palestina, Israel)

Nuria Tesón (Egipto, Libia)

Ilya U. Topper (Marruecos, Bahréin, Argelia, Líbano, Iraq)

Edición, introducción y gráficos: Ilya U. Topper



www.mediterraneosur.es/msur/autores.html

Foto portada: Daniel Iriarte. Tahrir. El Cairo. 8 Marzo 2011



MediterráneoSur (M'Sur) es una iniciativa fundada en 2009 que mantiene una revista digital (www.msur.es) con reportajes y entrevistas diarias, centradas en la política, sociedad y cultura de los países mediterráneos.

Introducción

Primavera Árabe, despertar árabe, revolución dominó... Lo que arrancó en diciembre de 2010 en Túnez con el suicidio de un vendedor callejero, se convirtió en un movimiento mundial el 25 de enero con la ocupación de la Plaza Tahrir en El Cairo y durante el año transcurrido ha inspirado acampadas como la de la Puerta del Sol o Occupy Wall Street.

En doce meses, el movimiento derrocó a tres dictadores que llevaban décadas en el poder y está a punto de acabar con otros dos. Incluso en los países donde no ha conseguido sus objetivos inmediatos ha abierto los horizontes y ha formado una nueva conciencia ciudadana, ha derrocado los miedos y ha convertido a los habitantes de las dictaduras en ciudadanos.

En los países en los que ganó ―Túnez, Egipto―, el primer efecto de la nueva democracia ha sido una aparente contradicción: ha permitido la llegada al poder de movimientos islamistas con tintes muy conservadores y una ideología opuesta a los valores que los propios manifestantes proclamaron como sus ideales. En todas las protestas, y especialmente en Tahrir, mujeres y hombres participaron juntos, formaron una hermandad revolucionaria que rompía con las barreras tradicionales. Es una paradoja de la historia que precisamente los partidos llegados al nuevo Parlamento egipcio gracias a la revolución planteen ahora la segregación de mujeres y hombres en transportes públicos y playas.

Es una paradoja y es una consecuencia lógica. Durante décadas, los dictadores, de Marruecos a Iraq, dirigían la represión sobre todo contra los movimientos de la izquierda, muy populares hasta los años 70, y permitían o incluso favorecían la expansión de los movimientos fundamentalistas: en parte para dividir a la oposición, en parte para dirigir la sociedad mediante su propio discurso religioso. Hoy, las protestas en Siria se realizan los viernes tras la oración porque la mezquita es el único lugar donde los hombres se pueden reunir sin ser dispersados de inmediato por la policía. Así se islamiza una revolución.

“Los tiranos árabes, apoyados por un Occidente que tenía miedo de ver propagarse la onda islamista, paradójicamente han favorecido su ascenso mediante la asfixia de la cultura de debate y de todo espíritu crítico. El islamismo que hoy brota de las cenizas de las dictaduras derrocadas es su heredero directo”. Son palabras de Zineb El Rhazoui, una de las activistas más destacadas del Movimiento 20-F marroquí.

Pasarán años antes de que la tormenta de las revoluciones permita hacer una evaluación de los poderes desencadenados en la Plaza Tahrir. Este informe es una versión preliminar: traza brevemente el camino transcurrido en cada país, ofrece una instantánea del presente y apunta los retos ante los Gobiernos recién formados o las revoluciones aún en marcha.

1.- Túnez

Túnez es la vanguardia de la Primavera Árabe. Fue
ahí donde arrancó la revuelta el 17 de diciembre de 2010, con el suicidio del vendedor callejero Mohamed Bouazizi. Tras menos de un mes de protestas callejeras, el presidente Zine El Abidine Ben Ali huyó del país que había gobernado como dictador durante 23 años.

Las protestas continuaron, puesto que para muchos, el gobierno dirigido por el primer ministro Mohammed Ghannouchi representaba el mismo régimen corrupto e ineficiente contra el que se dirigía la rebelión. La revuelta había costado la vida a unas 250 personas1, pero tras la caída de Ben Ali, los casos de muertos han sido muy esporádicos y no hay cifras fiables.

En octubre, Túnez celebró las primeras elecciones libres de su historia y formó una Asamblea Constituyente, dominada por el partido islamista Ennahda, dirigido por Rachid Ghannouchi (sin relación con el ex primer ministro tunecino). Destaca la madurez con la que los tunecinos han afrontado esta transición. El presidente nombrado por la Asamblea el 12 de diciembre es Moncef Marzouki, presidente de la Liga tunecina de Derechos Humanos entre 1989 y 1994, encarcelado después y exiliado en Francia entre 2001 y 2011, donde fundó el Congreso por la Democracia, partido centrista y laico. Nombró primer ministro al secretario general de Ennahda, Hamadi Jebali y presidente del Parlamento a Mustapha Ben Jaafar, del partido socialista Ettakatol.

Aunque el problema más llamativo en el exterior parece el riesgo de que Ennahda radicalice su discurso religioso, a la sociedad tunecina le preocupa en mayor medida la situación económica, que poco o nada ha cambiado desde la marcha de Ben Alí, y el posible repunte de una censura que nunca desapareció por completo.

La amenaza del paro

El primer desafío es la desastrosa situación económica en la que se encuentra sumergido el país. Las elevadas tasas de paro, que alcanzan el 18,3% de la población activa tunecina, cinco puntos por encima del año anterior, se han convertido en el elemento más desestabilizador de la incipiente democracia árabe. Entre los jóvenes con estudios superiores se eleva hasta el 29,2%. Según el Banco Central de Túnez, en los tres primeros meses después de la revolución, el Producto Interior Bruto (PIB) cayó en un 5%. Las previsiones para este año apuntan a un crecimiento de apenas el 0,1%.

El turismo, principal motor económico de Túnez, sufrió un parón durante las protestas callejeras. Los franceses e italianos que antes llenaban las playas prefieren ahora pasar sus vacaciones en otro lugar. El negro futuro ha generado una macabra tendencia de inmolarse prendiéndose fuego a sí mismos: según BBC, más de 100 personas han seguido el camino de Mohamed Bouazizi.

La censura, viejo fantasma

El Túnez de Ben Alí era uno de los países árabes con mayor censura, pese a su imagen exterior de país abierto y turístico. Especialmente dura fue la represión de internet: Google y Wikipedia fueron filtrados.

Estas prácticas amenazan con volver bajo la bandera de la persecución de la pornografía. Marzouki sostiene ahora que en internet debería haber “unas líneas rojas que limitaran la libertad”. Esta posibilidad ha encendido las alarmas entre los ciberactivistas, los más activos en la lucha contra el antiguo régimen.

El Sindicato Nacional de Periodistas Tunecinos (SNJT) ha denunciado nombramientos a dedo en puestos directivos de grandes medios de comunicación: el de Sadeq Al-Bou’ban como nuevo director del Canal 1 de la Televisión Nacional y el de Adnan Khathar como director general de la televisión pública.



Fechas
1987: Zine el Abidine Ben Ali toma el poder en un golpe palaciego

17 Dic 2010: Mohamed Bouazizi se inmola

14 Ene: Ben Ali huye a Arabia Saudí

27 Feb: Dimite el primer ministro M. Ghannouchi

23 Oct: Elecciones para la Asamblea Constituyente. Victoria islamista

12 Dic: Moncef Marzouki, elegido presidente

14 Dic: El islamista Hamadi Jebali, nombrado primer ministro

Habitantes: 10 millones
Muertos: 250


Ennahda arrasó en las elecciones de octubre y alcanzó 89 de los 217 escaños del Parlamento. En segundo lugar vino el laico Congreso por la Democracia, fundado en 2001 por el ahora presidente Moncef Marzouki, en tercero, el populista Aridha Chaabia, del multimillonario Hechmi Hamdi, bien situado bajo el antiguo régimen, y en cuarto el Ettakatol socialista. No hay ningún otro partido islamista relevante en el hemiciclo.

La victoria de Ennahda se explica por el apoyo que recibe del mundo rural y por la gran cantidad de recursos empleados en la campaña electoral, recursos que según sus detractores provenían de la Península Arábiga, a pesar de estar prohibida la financiación externa de los partidos. Por último, la fragmentación entre los partidos laicos impidió proponer una alternativa plausible al partido islamista.



Amenaza islamista

Los salafistas protagonizaron diversos actos violentos contra todo lo que consideraban contrario a la ley del islam. En junio asaltaron un cine mientras se proyectaba la película Ni Dios ni amo de la cineasta tunecina Nadia Fani. En octubre, miles de salafistas protestaron contra la emisión de la película iraní Persépolis en la emisora Nessma TV e intentaron incendiar la casa de su director, Nabil Karou, que tiene ahora un proceso judicial abierto.

El mismo mes, dos revistas francesas, Le Point y L’Express, fueron retiradas de los quioscos por “atentar contra el islam”. La Liga Tunecina de Derechos Humanos ha confirmado una serie de asaltos violentos de salafistas a los habitantes de Sejnane, en el noroeste del país, pero desmiente los rumores de la creación de un “emirato salafista” en este pueblo2.

Ennahda basó su campaña en mostrar su cara más moderada, negó cualquier intención de instaurar una teocracia o la ley coránica, se comparó con los partidos democristianos europeos y cedió la presidencia al laico Marzouki, pero puede tratarse de meros lavados de cara. Ha mantenido los ministerios cruciales (Defensa e Interior) y ha restado poder al cargo del presidente para traspasarlo al de primer ministro, ocupado por el islamista Jebali. Dada su mayoría en la Asamblea Constituyente tendrá una gran influencia en la redacción de la Constitución que determinará la naturaleza del nuevo Túnez. Un proceso que aún no tiene fecha pero que puede durar otro año.



2.- Egipto

La imagen de Hosni Mubarak tumbado en una camilla, con gafas de sol, pelo recién teñido y un saludable bronceado compareciendo en la Academia de Policía donde se le juzga por el asesinato de más de 800 manifestantes y corrupción, es la metáfora de Egipto un año después del alzamiento.

El faraón cayó. El régimen se mantiene. Tras los casi mil muertos de las primeras semanas de revuelta, la transición no ha puesto fin a la violencia: 100 muertos y 2.000 heridos, la mayoría por disparos de los militares contra manifestantes, son el saldo de doce meses en los que las protestas no han abandonado las calles. También lo son las elecciones parlamentarias que dejan a los islamistas controlando las tres cuartas partes de la Cámara Baja y a los liberales preguntándose cómo pudo pasar.

El Consejo Superior de las Fuerzas Armadas (CSFA), encabezado por el mariscal Mohamed Hussein Tantawi asumió el poder tras forzar la renuncia de Hosni Mubarak y prometió que lo traspasaría en seis meses “a una autoridad civil y a un presidente elegido de una forma pacífica y libre3”. No obstante, intenta conservar los privilegios del Ejército (controla casi un tercio de la economía del país) y no ha dudado en aplicar una represión más grave que Mubarak4.

El número de activistas detenidos y de juicios militares a civiles se dispara: hay casi 14.000 procesos marciales en menos de un año, frente a los 1.500-2.0005 celebrados en los 29 años de la era Mubarak; la ley de Emergencia aún sigue vigente, pese a que su levantamiento fue la primera demanda de Tahrir; las organizaciones de derechos humanos sufren hostigamientos y se sigue torturando de forma sistemática, aunque esta vez por parte de la policía militar.

Las finanzas van en caída libre. La inflación crece y ronda el 9,5%. El déficit presupuestario ha alcanzado los 18.500 millones de euros, un 8,7% del PIB, y el Gobierno interino acaba de pedir al Fondo Monetario Internacional un préstamo de 2.500 millones de euros.

El turismo, fuente de ingresos principal, ha caído un 90% en 2011 según los hosteleros, aunque la cifra oficial es del 30%. Cada ola de protestas espanta a los inversores y reduce el turismo, de ahí que parte de la población ve con malos ojos a quienes siguen manifestándose contra la nueva dictadura militar

Casi la mitad de la población de Egipto vive por debajo del umbral de la pobreza y subsiste con los productos subvencionados por el Estado, como el pan; si el déficit obligara a retirar los subsidios a los productos básicos, se desencadenarían nuevas protestas.

Las últimas elecciones egipcias, celebradas entre noviembre y diciembre de 2010, estuvieron marcadas por el fraude: compra de votos, rellenado de urnas... El 19 de marzo, un mes tras la caída de Mubarak, se celebró un referéndum para introducir una decena de enmiendas constitucionales, para los egipcios la primera cita creíble con las urnas.



Fechas
1981: Hosni Mubarak llega al poder

25 Ene 2011: Protesta masiva en la Plaza Tahrir

11 Feb: Mubarak dimite
19 Mar: Referéndum sobre principios constitucionales

Abr-Jul: Protestas contra la Junta Militar

1 Ago: El ejército reprime las protestas en Tahrir

9 Oct: Represión de una manifestación copta

Nov-Ene: Elecciones parlamentarios. Victoria islamista

29 Ene-22 Feb: Elecciones

para el Senado (prev.)



15 May: Referéndum constitucional (prev.)
Junio: Elecciones presidenciales (prev.)

Habitantes: 85 millones
Muertos: 1.000


  1   2   3   4   5


Verilənlər bazası müəlliflik hüququ ilə müdafiə olunur ©atelim.com 2016
rəhbərliyinə müraciət