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Adap XXV domeka “A”


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ADAP - XXV. domeka “A”

Haced esto en memoria mía…

Hermanas y hermanos: con la alegría que nos da el saber que somos hijos e hijas de Dios, nos reunimos de nuevo en esta Acción de Gracias, en esta Eucaristía, cumpliendo así el mandato de Jesús: “Haced esto en memoria mía”.
Dios busca la vida para todos, porque es un amor que se entrega. Dios nos busca, nos llama e invita a trabajar en su viña, como escucharemos en el evangelio.


Que la Eucaristía nos ayude a descubrir a Dios que es amor compartido y que nos llena de dicha, para que vivamos como servidores de las personas.

Eukaristia honetan, besteen zerbitzura deitzen gaituan Jainkoaren maitasuna aurkitu dagigula.


Iniciamos este encuentro de fe y de fraternidad, puestos de pie y cantando unidos.


Canto de entrada
RITOS INICIALES
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Amén.

Saludo
El amor de Dios, Padre de infinita bondad, esté en medio de nosotros.

Acto penitencial
Confiando en el amor y el perdón de Dios nuestro Padre, que quiere que vivamos llenos de paz, reconocemos nuestros pecados y pedimos perdón.
— Tú, siempre bueno y cariñoso con todos: Erruki, Jauna / Señor, ten piedad.
— Tú, siempre clemente y misericordioso: Kristo, erruki / Cristo, ten piedad.
— Tú, lento a la cólera y rico en piedad: Erruki, Jauna / Señor, ten piedad.
Erruki dakigula Jainko guztiz ahaltsua,

eta, gure pekatuak parkaturik,

eroan gaizala betiko bizitzara. AMEN.

Gloria…
Oremos

Pausa.
Oh Dios, que has puesto la plenitud de la ley

en el amor a ti y al prójimo,

concédenos cumplir tus mandamientos

para llegar así a la vida eterna.

Por nuestro Señor Jesucristo. AMEN.
Jainko Jauna,

lege bakara emon deuskuzu:

Zeu eta lagun urkoa maitatzea;

iguzu, zure aginduak beteaz,

betiko bizitzara heldu gaitezala.

Zure Seme Jesu Kristo gure Jaunaren bitartez. AMEN.






LITURGIA DE LA PALABRA

En la primera lectura, escucharemos al profeta Isaías. Invita a su pueblo a ajustarse a los planes de salvación del mismo Dios y así caminar por la senda de la justicia y de la fraternidad.




Su mensaje está cargado de una esperanza activa, y es que los planes de Dios no son la muerte ni la sinrazón.
Itxaropenez beteriko mezua eskeintzen deusku, Jainkoaren asmoak ez diralako ezereza eta heriotza.

En la segunda lectura, el apóstol Pablo, encarcelado y a las puertas del martirio, sigue seducido por Cristo. Y aunque sigue creyendo que le queda labor por realizar de cara a la evangelización, se pone en manos de su Señor.


Desde ahí, invita a su comunidad a llevar una vida digna del Evangelio, porque éste es el objetivo del seguidor de Jesús.

Bere alkarteari ere, Ebanjelioaren arabera bizitzeko eskabidea egiten deutso.


El lector va al ambón y lee la primera lectura del día, que todos escuchan sen­tados.

Para indicar el fin de la lectura, el lector dice:

Palabra de Dios.
Todos aclaman:

Te alabamos, Señor.

El salmista canta/ proclama el salmo, y el pueblo intercala la respuesta.


I.- Bertan dago Jauna deitzen deutsoenakandik.



R/. E- rru- ki hu- tsa do- gu Jau- na, e- rru-__ ki- a

ta mai- ta- su- na.


II.- Cerca está el Señor de los que lo invocan.



R/. Cer-ca_es-tá_el Se- ñor de los que lo_in-

vo-__ can.


ALELUIA!, el canto antes del evangelio.

Después va al ambón y dice:



Escuchad, hermanos, el santo Evangelio según san N.

Luego proclama el evangelio. Acabado el evangelio, dice:



Palabra del Señor.

Todos aclaman:



Gloria a ti, Señor Jesús.
Luego tiene lugar la homilía. Se lee la que ha sido escrita por el sacerdote responsable de la comunidad.

HOMILIA

El evangelio de hoy nos vuelve a romper todas nuestras lógicas. Jesús nos trata de explicar en qué consiste el reinado de Dios que viene a anunciar y a instaurar y nos descoloca por completo.


Estamos acostumbrados a escuchar el evangelio, pero si lo pensamos detenidamente y nos ponemos en la situación de la parábola, ¿quién de nosotros no protestaría como los jornaleros que llevaban todo el día?.
Debemos situarnos en el contexto. El trabajo en el campo era muy duro, los que se ofrecían como jornaleros no tenían muchos medios de subsistencia, ni derechos, ni salarios mínimos, ni nada de eso. Por desgracia su situación no se diferencia demasiado de la de muchos inmigrantes hoy en día. Jesús aprovecha esa realidad para explicar cómo es la misericordia de Dios. Sus planes son muchas veces desconcertantes e incomprensibles para nosotros como nos ha recordado Isaías.
El Señor busca sobre todo nuestra conversión, que regresemos a Él, dicho con la imagen del Evangelio, que nos pongamos a trabajar por el reino. Dios no puede cambiar nuestras vidas sin una apertura por nuestra parte, sin un volver nuestro corazón hacia Él. Cuando firmamos el contrato de nuestra vida con Él, entonces podemos decir como San Pablo que nuestra vida es Cristo. De esta manera, la experiencia del cristiano hace que sienta a Dios como la mayor ganancia de su vida, como el mejor salario, ¡no hay mayor pago que este!. No es una cuestión de cantidad, sino de calidad, su justicia descoloca la nuestra.

Cuando seguimos a Jesús y nos ponemos manos a la obra en la tarea de construir su reino, no importan los méritos, quién hace más o menos, quién tiene más o menos capacidades, es más erudito o más habilidoso, más fuerte o más delicado… lo importante es no estar parados e ir a trabajar a la viña del Señor, la viña de la solidaridad, de los enfermos, de los que están solos, de la juventud, del cuidado de nuestro mundo, de los inmigrantes y los pueblos oprimidos del sur, ahí hay viña para todos.


Y al caer la noche de nuestra vida encontraremos el descanso y la mayor recompensa de nuestra vida, aquella de la que Pablo nos dice que es con mucho los mejor, estar unidos para siempre con Cristo, con el Amor y la Vida con mayúsculas.
ORACION UNIVERSAL

Después se hace la plegaria universal, que se desarrollará de la siguiente forma:


Sabemos que para vivir entregados a lo que Dios quiere, necesitamos que Él mismo inspire nuestra oración y nos dé su fuerza. Pidamos con sencillez.
1.- Eliza osotzen dogunon alde. Para que quienes somos miembros de la Iglesia vivamos abiertos a las necesidades humanas y seamos capaces de compartir lo que somos y tenemos. Roguemos al Señor / Eskatu deiogun Jaunari.
2.- Munduko agintarien alde. Para que los gobernantes de todos los pueblos se esfuercen en atender a los pobres y busquen el bien de todos, desde la justicia y la solidaridad. Roguemos al Señor / Eskatu deiogun Jaunari.
3.- Bakearen alde. Para que todos los que trabajan en favor de la paz vean recompensados sus esfuerzos con la apertura de caminos nuevos de tolerancia y justicia. Roguemos al Señor / Eskatu deiogun Jaunari.

Por la paz. Bakearen alde lan egiten dabenen alde, euren eginkizunen ordaina tolerantzia eta justaren aldeko bide barriak izan daitezala. Eskatu deiogun Jaunari.
4.- Gure kristau alkarteen alde. Para que nuestras comunidades cristianas, llenas de la fuerza de Jesús, sean un lugar de encuentro para las personas, un espacio de esperanza y de ánimo para todos los que sufren. Roguemos al Señor / Eskatu deiogun Jaunari.
Concédenos, Padre, todo aquello que nos ayude a cumplir siempre tu voluntad de vivir como hermanos, trabajando por el Reino y su justicia. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ACCIÓN DE GRACIAS

Si la acción de gracias tiene lugar a continuación de la oración de los fieles, el ministro invita a exaltar la bondad de Dios.


Perdona nuestras debilidades, Señor,

y haznos sentir cómo hemos de crecer

para ser personas nuevas que revelen tu rostro auténtico de Padre.

Ayúdanos Señor, a no ser nunca obstáculo

que impida que otros hombres y mujeres lleguen a descubrirte.
Hoy reunidos en comunidad cantamos tu amor:
I.-

R/. Es- ke-rrak Zu- ri, Jau- na, es- ke__ -rrak Zu- ri!


II.-

Se-


ñor te da-mos gra- cias en es- te ca- mi- nar, Se-



ñor te da-mos gra- cias por to-da tu____ bon-dad.


Te agradecemos, Señor, todo lo que has hecho por nosotros a lo largo de la vida.

Desde la formación de este inmenso universo

que es, todo él, una expresión firme y compleja de tu corazón

hasta la aparición de la vida que se ha ido desarrollando en formas,

hasta nuestra propia aparición,

que constituye un hito maravilloso de integración

entre la materia y el espíritu consciente y libre,

capaz de admirar la belleza con oque todo está adornado,

pero capaz, también de introducir elementos de dolor y discordia.

Por todo ello te damos gracias y cantamos:



Asamblea: Eskerrak zuri, Jauna, eskerrak Zuri!

ó

Señor, te damos gracias…..


Bendito seas, Padre, por Jesucristo,

esa persona de la que hoy nos habla Pablo con tanto entusiasmo,

porque, de verdad, a todos nos sorprende su sencillez de vida,

su madurez humana, su sensibilidad solidaria,

su gran esperanza y su compromiso vital con los necesitados,

reflejo todo de su pertenencia a Ti

y unidos al universo te decimos:
BENDITO SEAS, SEÑOR


  • Gracias a El hemos descubierto tu bondad y misericordia.

Asamblea: Bendito seas, Señor.

  • Porque nos invita a hacer de la vida un gran canto de acción de gracias.

As.: Bendito seas, Señor.

_ Porque nos da motivos para reunirnos en comunidad, cantar y alabar tu nombre.



As.: Bendito seas, Señor.
Y terminamos con el deseo de hablar a otros de tu amor incansable,

De tu compañía animadora, del ánimo que encuentra quien a Ti se dirige.

Haz que seamos compañeros de quienes nos necesitan y no los abandonemos.

Unidos a todos ellos te cantamos:



Asamblea: Eskerrak zuri, Jauna, eskerrak Zuri!

ó

Señor, te damos gracias…..


RITO DE LA COMUNIÓN
Después el ministro, de pie, inicia la oración con estas o pareci­das palabras:

Llenos de alegría por ser hijos de Dios,

digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó: PADRE NUESTRO
Jainkoa Aita ona dogu, horrek seme-alaba zintzoak izatea eskatzen dau: GURE AITA.
Después, si lo juzga oportuno, invita a los fieles con estas o parecidas palabras:
Démonos fraternalmente la paz

A continuación, el ministro hace una reverencia, toma la hostia y, elevándola un poco sobre el copón, la muestra al pueblo, diciendo:


Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Y, juntamente con el pueblo, añade:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa,

pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Amén.

Mientras se distribuye la comunión, puede cantarse algún canto.

Entonces se puede observar un breve tiempo de silencio.
A continuación, el ministro concluye con la oración después de la comunión del día.

Oremos

Pausa.

Que tu auxilio, Señor, nos acompañe siempre

a los que alimentas con tu pan y tu Palabra,

para que por ellos y en nuestra propia vida

recibamos los frutos de la salvación.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. AMEN.


Egin dagigun otoitz
Indartu egizuz, Jauna, zeure graziaz

sakramentuok ospatu dabezanak;

misterio honeetan eta bizitza guztian

zure salbamenaren frutuak jaso dagiezan.

Jesukristo gure Jaunaren bitartez. AMEN.
RITO DE CONCLUSIÓN
En este momento se hacen si es necesario y anuncios y advertencias al pueblo.

Invoca la bendición de Dios, se santigua, diciendo:


El Señor nos bendiga y nos guarde.

Vuelva su mirada sobre nosotros y nos conceda la paz.

El pueblo responde:



Amén.
Canto de envío o canto final si hubiera
El Señor nos ha invitado a trabajar en su viña, y a descubrirle presente en medio de la vida, porque Él está acompañando nuestros esfuerzos para que venga a nosotros su Reino.

¡Feliz semana de testimonio cristiano!

Luego se despide al pueblo con una de las fórmulas siguientes:



Podemos ir en paz.

El pueblo responde:



Demos gracias a Dios.

Después, hecha la debida reverencia, se retira.


BARRI ONAREN ASTERKETA
Argi eta garbi aldarrikatu beharra daukagu: “gure Jainkoa ezberdina da”. Igande honetako irakurgaiak irakurri ondoren, argi dago “zerbait gertatzen” dala: “Nire asmoak ez dira zuen asmoak; zuen bideak ez dira nire bideak” ; eta beste hau, “azkenak lehenengo izango dira eta lehenak azken” .
“Zerbait gertatzen” dala denok onartuko dugu. Eta gertatzen dana hauxe da: jainkoaren logika eta gurea ez dirala berdinak:
- Gurea: “zuzentasuna” esaten doguna da (hori ere probatu egin beharko litzateke): bakoitzari berea eta... ni bakean itzi nagiela”.
- Jainkoarena: beti “ez ustekoa” emoten deusku: dana ontasuna, dana bihotza. Ez deutso axola “ordu asko edo gitxi izan diran”; bardin deutso. Berak lanera gonbidatzen dau eta bizitzeko behar dauana emon (aldi haretan “denario bat” egunean jateko behar zana zan). Eta Jaunak egindakoa “bidegabekotzat” hartzen dogu.
Egia da sarritan gizakiok, Jainkoa geure neurrietara ekarri nahi dogula: “Zuzena” dala esaten dogunean, geure neurria erabiltzen dogu; “ona dala” esaten dogunean, ontasunaren neurria ere geuk ipinten dogu. Eta horrela gauza guztiekin. Eta Jesusek Jainkoaren beste aurpegi bat erakusten deusku, eta aurpegi horrek, jokoz kanpo izten gaitu, gure eskemak apurtzen ditu. Hauxe da Jesusen benetako ekarpena eta barritasuna.


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